A veces pienso que de mayor desarrollaré un síndrome de Diógenes porque ahora de joven no tiro nada. Me explico: antes de tirar cualquier cosa siempre pienso qué otra utilidad se le puede dar, le doy "una segunda oportunidad" a los objetos, pero claro, voy acumulando cosas e ideas y lo que me falta es tiempo para hacerlo todo!
Hoy les traigo uno de esos casos. Piezas de puzzles que han quedado huérfanas (puzzles incompletos) o cuyo dibujo se ha deteriorado, y que probablemente irían a parar al contenedor de la basura. Pero con un poco de imaginación los he convertido en unos estupendos broches, aquí les muestro dos modelos:
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